- Nuevo
Las tablas de multiplicar nunca habían sido tan divertidas. Flying Fish de Hape es un juego de matemáticas en el que 100 pequeños monstruos —los Peppers— necesitan llegar a casa antes que los escurridizos peces voladores. Cada monstruo lleva el nombre de una tabla de multiplicación, y para llamarlos correctamente a casa los jugadores deben dominar las tablas a contrarreloj. Con dos niveles de dificultad, es igual de válido para quienes empiezan a descubrir la multiplicación que para los que ya quieren poner a prueba su velocidad de cálculo. Partidas de 20 minutos.
Los 100 monstruos Peppers están representados en el tablero central, cada uno con su nombre —que corresponde a un problema de multiplicación—. Por turnos, los jugadores voltean cartas: si aparece un Pepper, deben describir o nombrar correctamente al monstruo usando sus conocimientos de tablas de multiplicar. Si lo hacen antes de que acabe el reloj de arena, se quedan la carta. Pero cuidado: si aparece un pez volador, el Pepper más cercano se escapa y hay que devolver cartas.
El nivel básico permite describir a los Peppers con palabras y mímica, lo que hace el juego accesible para los más pequeños o los que aún están aprendiendo. El nivel avanzado exige nombrar correctamente la multiplicación, poniendo a prueba la velocidad de cálculo de los más expertos. Gana quien haya acumulado más cartas Pepper cuando se acaban las cartas del mazo.
Contenido: 1 tablero de juego, 100 cartas de Peppers, 12 cartas de peces voladores, 4 soportes para cartas, 1 reloj de arena, 1 bolsa de tela e instrucciones.
Porque convierte el repaso de las tablas de multiplicar —una de las tareas más temidas por los niños de primaria— en una carrera emocionante con monstruos y peces voladores. El componente narrativo de los Peppers y los peces es lo que marca la diferencia: los niños no están "estudiando tablas", están ayudando a unos monstruos a llegar a casa. Y ese pequeño cambio de perspectiva lo cambia todo.
Nos gusta también que los dos niveles de dificultad hagan el juego accesible para distintas edades y niveles simultáneamente: una familia puede jugar junta aunque no todos los miembros tengan el mismo dominio de las tablas, lo que lo convierte en un recurso de apoyo escolar que también funciona como juego familiar. Una rareza que Hape ha resuelto muy bien.