Juguetes para el Juego Simbólico
El juego simbólico es cuando el niño usa una cosa para representar otra: un palo que es una cuchara, una caja que es un coche. Empieza hacia los doce o quince meses imitando lo que ve en casa y se vuelve el juego principal entre los dos y los seis años.
De 1 a 2 años: imitar lo que hace el adulto. A esta edad no hay historia todavía, hay copia directa. Funcionan el teléfono, la escoba, el juego de limpieza, los primeros cacharros de cocina y los muñecos para dar de comer. Piezas grandes y pocas.
De 2 a 3 años: los primeros papeles. Aparecen las secuencias cortas, cocinar y servir, dormir al muñeco, cargar el camión y descargarlo. Aquí entran las cocinitas, la comida de juguete, los coches y transportes y las figuras de animales.
De 3 a 5 años: profesiones e historias. El niño reparte papeles y sostiene la trama. Médico, mercado, taller, peluquería, castillos, casas de muñecas y disfraces.
De 5 años en adelante. Las historias duran días y el juguete deja de mandar. Figuras y escenarios abiertos, juegos de magia y material que admita que hoy sea una cosa y mañana otra.
Todo lo de esta categoría es juguete de imitación sin guion: no dice qué hay que hacer con él.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad empieza el juego simbólico?
Hacia los doce o quince meses, con imitación de lo que ve en casa. Entre los dos y los seis años es el juego principal, y a partir de ahí convive con los juegos de reglas.
¿Qué juguetes de imitación funcionan a los 2 años?
Los que se usan como los de verdad y tienen una sola función clara: cacharros de cocina, comida, un muñeco al que cuidar, coches grandes. A esa edad se imita, todavía no se inventa trama.
¿Es lo mismo juego simbólico que juego de imitación?
En la práctica se usan como sinónimos. La imitación es la primera fase, copiar lo que hace el adulto. El símbolo llega después, cuando el niño decide que una pieza de madera es un teléfono.
¿Cuántos juguetes de este tipo hacen falta?
Pocos y abiertos antes que muchos y cerrados. Una cocinita con cuatro cacharros da más juego que veinte accesorios de plástico que solo sirven para una escena.
¿Por qué de madera y no de plástico?
Por peso y por tacto: pesa, suena y se sostiene, y eso ayuda a que el niño se lo crea. Y porque aguanta años de golpes, que es lo que le va a dar.
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