- Nuevo
Pedalear es lo que viene después. Antes, hay que aprender a equilibrarse. La Bicicleta de Equilibrio Whizz Verde de Tickit es una bici sin pedales diseñada para niños de 24 meses a 5 años con la que aprenden el equilibrio, la coordinación y la confianza sobre dos ruedas a su propio ritmo, sin la presión de los pedales ni las ruedas auxiliares. Con chasis de plástico anticorrosión ligero (3,5 kg), ruedas antipinchazos para cualquier superficie, sillín ajustable en altura (33-43 cm), reposapiés integrado y garantía de 5 años.
Lo que hace especial a la Whizz es la combinación de características que la convierten en la herramienta perfecta para aprender a equilibrarse de forma completamente natural y autónoma.
El niño se sienta, apoya los pies en el suelo y comienza a impulsarse con un movimiento de pasos alternados. Gradualmente va aumentando la velocidad y levantando los pies por momentos, descubriendo de forma instintiva cómo distribuir el peso y cómo usar los brazos y el cuerpo para girar y cambiar de dirección. Sin nadie que le tenga que sujetar. Sin miedo a caerse con fuerza.
El sillín ajustable en altura de 33 a 43 cm permite que la bici crezca con el niño durante años, adaptándose a medida que sus piernas se alargan y su control mejora. El reposapiés integrado añade un nivel extra de comodidad y estabilidad cuando el niño ya se atreve a levantar los pies y deslizarse. Las ruedas antipinchazos funcionan igual en parqué, hierba, asfalto o baldosa, lo que hace que la bici sea igual de válida en el jardín, el pasillo de casa o el parque.
El chasis de plástico anticorrosión pesa solo 3,5 kg, lo que hace que sea fácil de maniobrar para un niño pequeño sin que resulte inestable. Y la garantía de 5 años refleja la confianza de Tickit en la durabilidad de cada componente.
Porque los niños que aprenden con bicicleta de equilibrio dominan la bici de pedales mucho más rápido que los que empiezan con ruedas auxiliares. La diferencia está en qué habilidad se aprende primero: las ruedas auxiliares enseñan a pedalear pero no a equilibrarse; la bici de equilibrio enseña exactamente lo que importa —controlar el centro de gravedad— y cuando llegan los pedales, el niño ya sabe lo más difícil.
Nos gusta también el reconocimiento del Premio TEYA 2025, que destaca específicamente su valor para el desarrollo físico integral: la coordinación ojo-mano, la consciencia espacial, el control de la velocidad y la capacidad de navegar alrededor de obstáculos. Y en un verde vibrante que llama la atención y que hace que los niños quieran montarla desde el primer momento.