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Es un primer reloj de madera pensado para niñas y niños que disfrutan jugando a ser mayores. Ligero, con correa flexible y manecillas que se mueven suavemente con los dedos. Perfecto para acompañar aventuras cotidianas y descubrir, poco a poco, las horas del día.
Una forma sencilla y cercana de introducir el concepto de las horas sin prisas, desde el juego simbólico y la curiosidad cotidiana.
Las manillas del Raph se mueven, lo que lo convierte en algo más que un complemento de juego simbólico: es una herramienta para explorar la hora de forma completamente libre e intuitiva. El niño puede colocar las agujas donde quiera, imitar el reloj de casa, practicar las horas en punto, preguntar qué pone, inventarse su propio horario del día.
Los números están pintados en la esfera en un tamaño ideal para los primeros lectores, lo que facilita el reconocimiento y la asociación entre la posición de las agujas y el número correspondiente. Un primer contacto con la lectura del tiempo analógico que sucede de forma natural, mientras el niño simplemente juega a ser mayor.
Porque es un objeto con alma. Hay algo en la combinación de la madera de haya, el verde salvia de la esfera y la correa de eslabones que lo convierte en un reloj precioso que cualquier niño querrá ponerse. No es un juguete de plástico con colores estridentes: es un objeto bien diseñado, pensado con cariño y fabricado a mano, que se nota diferente en cuanto se tiene en la mano.
Nos gusta también su ligereza: con apenas 10 gramos, los niños llevan el Raph puesto todo el día sin que les moleste. Y el elástico entre los eslabones de madera hace que sea cómodo y fácil de poner y quitar de forma autónoma. Un regalo pequeño en precio pero con mucho encanto.