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¿Qué hay mejor que un helado en verano? ¡Llegar el primero a por él! Carrera de Helado es un juego de mesa de carreras de Haba en el que cuatro suricatas se lanzan en sus autos locos hacia el carrito de helados. El camino está lleno de atascos y solo quien adelante en el momento justo llegará primero a la meta. Con una pista que cambia en cada partida y cartas de movimiento que obligan a pensar y decidir, cada carrera es una aventura nueva. De 2 a 4 jugadores, a partir de 5 años. Partidas de 15 minutos.
Al inicio de cada partida, los 24 autos locos troquelados se colocan formando el recorrido entre la cueva de las suricatas y el carrito de helados. Como las piezas pueden combinarse de formas distintas, la pista cambia en cada partida y obliga a los jugadores a adaptarse. Cada jugador elige su suricata y recibe su set de 5 cartas de movimiento: por turnos, se elige una carta, se coloca boca abajo y se revela. La suricata avanza tantos espacios como indican las flechas del auto en el que se encuentra, o se usan cartas especiales para cambiar de posición o adelantar a los rivales. El momento de adelantar es clave: demasiado pronto y te quedas atascado; demasiado tarde y alguien se te adelanta. El primero en llegar al carrito de helados gana la partida.
Contenido: 4 suricatas de madera, 1 cueva de suricatas, 1 carrito de helados, 24 autos locos troquelados (con 4 troqueles cada uno) y 4 sets de 5 cartas de colores.
Porque Carrera de Helado consigue algo difícil: introducir la táctica y la toma de decisiones de forma completamente accesible para niños de 5 años. Elegir qué carta jugar, anticipar lo que harán los rivales y decidir el momento exacto para adelantar son pequeños ejercicios de pensamiento estratégico que los niños realizan de forma natural, sin darse cuenta de que están desarrollando habilidades cognitivas muy valiosas.
Nos gusta también que sea un juego de formato compacto con una presencia visual preciosa: las suricatas de madera, los autos locos troquelados y el carrito de helados tienen ese punto de encanto gráfico tan característico de Haba que hace que el juego sea bonito de tener en la mesa. Partidas cortas, mucha emoción y un final que nunca está decidido hasta el último turno. Un juego de los que vuelven a la mesa una y otra vez.