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Voltea el cilindro y el espectáculo empieza. Las dos corrientes de color se separan, giran y deslizan lentamente hacia el fondo en una danza completamente hipnótica que es imposible no seguir con los ojos. La Cascada Doble Arcoíris Sensorial de Tickit es un set de 3 cilindros transparentes de policarbonato resistente, cada uno con una mezcla de aceite mineral colorido y agua que, al voltearlos, crean un efecto visual de doble cascada de colores completamente diferente en cada cilindro. Un recurso sensorial y científico que funciona igual de bien para la calma, para la exploración y para la conversación.
Lo que ocurre dentro de cada cilindro es simple en apariencia y fascinante en la práctica: el aceite mineral y el agua no se mezclan —son líquidos inmiscibles— y como el aceite es más ligero que el agua, siempre sube. Pero el movimiento no es instantáneo: las corrientes se forman lentamente, las burbujas de aceite giran y suben en espiral y los colores se entremezclan visualmente antes de separarse de nuevo. Ese proceso lento y continuo es exactamente lo que genera el efecto hipnótico.
Los 3 cilindros del set tienen colores y proporciones ligeramente diferentes, lo que hace que cada uno produzca un espectáculo visual distinto al voltearlos. Observar las diferencias, predecir cuál tardará más, comparar la velocidad de las corrientes o simplemente seguir el movimiento con los ojos sin pensar en nada más: cada uso abre posibilidades diferentes.
La carcasa de policarbonato resistente garantiza que los cilindros no se rompan con el uso diario ni aunque caigan al suelo, lo que los hace completamente seguros y duraderos para el uso infantil.
Porque la Cascada Doble Arcoíris hace algo muy difícil de conseguir en un solo objeto: calma y estimula al mismo tiempo. El movimiento lento y continuo de los líquidos tiene un efecto regulador sobre el sistema nervioso que los profesionales de la educación sensorial conocen bien: seguir visualmente un movimiento predecible pero nunca exactamente igual reduce la ansiedad y favorece la concentración.
Y al mismo tiempo, las preguntas que genera son genuinamente científicas: ¿por qué no se mezclan los colores? ¿Por qué uno sube y el otro baja? ¿Por qué tarda más o menos según cómo lo voltees? Esas conversaciones, tan naturales durante el juego, son una introducción completamente intuitiva a conceptos de física y química que los niños abordarán años más tarde en el colegio. Un recurso que lo tiene todo.