Un pequeño coche de agarre para bebés, hecho de madera y decorado con los colores del arco iris.
Es ligero, ergonómico, fácil de manipular y nos sirve como vehículo (nunca mejor dicho) para fomentar la coordinación psicomotriz e incluso el gateo.
Nos gusta porque tiene una estética muy sencilla, al estilo Montessori, sin definir los detalles y jugando con los colores primarios. Es además muy amable al tacto y como deciros, especialmente ergonómico.
Como véis se trata de un coche redondeado, sin aristas ni cantos ni en el chasis ni en las ruedas. Está elaborado con materiales de calidad. Las pintura son al agua y la madera no genera astillas.